martes, 13 de febrero de 2007

Fábricas recuperadas


Las consecuencias producidas por la aplicación de las políticas neoliberales que implantaron la inversión financiero-especulativa en detrimento de la inversión productiva durante más de 10 años, son ampliamente conocidas. La constitución de monopolios, la concentración económica y la destrucción del aparato productivo tuvieron como correlato lógico el aumento del desempleo y de los índices de pobreza e indigencia. Mientras cientos de fábricas cerraban sus puertas y miles de trabajadores eran despojados de sus fuentes de trabajo, surgieron las primeras experiencias de recuperación de fábricas por sus propios trabajadores. Las tomas de IMPA y el frigorífico Yaguané de La Matanza a fines de los 90 marcaron un rumbo. Pero el auge del movimiento y su consolidación como alternativa de recuperación de fuentes de trabajo ante la quiebra de empresas, de vaciamiento o abandono, estuvo marcado por el colapso de un modelo económico cristalizado el 19 y 20 de diciembre de 2001. Luchar y producir fue la consigna que impulsaron entonces miles de trabajadores, desafiando prejuicios sociales y obstáculos legales y económicos.Bajo un sistema solidario, donde las necesidades mutuas motorizan una economía autogestionada basada en valores que trascienden el afán de lucro, los trabajadores se organizaron de manera horizontal y democrática, transformándose en un movimiento en permanente evolución que logró recuperar hasta el momento más de 160 firmas quebradas y más de 20.000 puestos de trabajo.
Principales características
Las fábricas recuperadas se caracterizan por poseer una estructura y control horizontal y una distribución de ingresos conforme a los resultados. Las decisiones se toman de manera democrática, generalmente por asambleas, y su conducción es colegiada. Por otro lado, la producción depende directamente del progreso de la experiencia y no de la inversión inicial, tal como sostiene el modelo de gestión tradicional. De esta manera, el trabajo se vuelve un recurso formador de capital. La distribución de las ganancias se realiza, en algunos casos, de manera igualitaria. En otros, se asigna en función de responsabilidades y categorías preestablecidas. Las fábricas recuperadas no constituyen una red de economía social alternativa al mercado; por el contrario, éstas realimentan su eficiencia al competir en él. En la actualidad, existen numerosas experiencias de fábricas recuperadas que son competitivas en el mercado.
Para más información: www.inti.gov.ar